28
abril
2017

La identidad digital, un reto esencial en materia de regulación

Corantin Giorgetti
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Opinión de los expertos

Garantizar la identidad de un firmante para otorgar valor legal a los documentos electrónicos es uno de los principales problemas actuales. La firma electrónica se ha convertido en un elemento esencial en el marco de la actual transformación digital, siempre que se garantice que la identidad del firmante ya que esto sienta las bases de la confianza digital.

Establecer el valor de una identidad

Ya sea de manera voluntaria o involuntaria, cada vez dejamos más y más rastros de nuestro paso por Internet, por ejemplo, cuando utilizamos las redes sociales o cuando utilizamos un objeto conectado. Estas huellas nos caracterizan, reflejan quiénes somos, revelan nuestra forma de vivir y revelan cómo nos perciben los demás.

Estas fuentes de información permiten que otros nos conozcan mejor, o incluso que nos conozca «demasiado» y a menudo incluso interfieran en nuestra intimidad. Por otro lado, no nos permiten certificar «quiénes» somos. De hecho, hablando en términos jurídicos, la identidad es el sujeto soberano. El Estado es, en última instancia, el garante de nuestra identidad, ya sea una persona física o jurídica. Por lo tanto, el valor de una identidad digital se debe a la fuerza del vínculo entre esta identidad real, materializada por nuestros documentos de identidad y su equivalente digital: el certificado electrónico.

Restricciones normativas sobre el control de la identidad

Los acontecimientos geopolíticos y la penetración digital en nuestras vidas promueven el aumento y el impacto de los riesgos ya existentes, como el blanqueo de dinero, el fraude a gran escala, el terrorismo y la usurpación masiva de la identidad. Para hacer frente a estos riesgos, los agentes económicos deben cumplir con nuevas regulaciones que, en algunos casos, tienen por objetivo el de fortalecer los controles: Know Your Customer (KYC) y Anti-Money Laundering (AML) son ejemplos de procedimientos cuyo objetivo es el de proteger a los consumidores: establecen el deber de asesoramiento y el cumplimiento con el reglamento europeo sobre protección de datos.

Para las empresas, estas regulaciones se traducen en un control sistemático y más completo de la información de sus clientes, lo que tiene como consecuencia que la relación con sus clientes se vuelve más compleja y aumentan los costes significativamente. En concreto, el control de la identidad es uno de los pasos más complejos ​​y frecuentes. Estamos hablando de un coste de miles de millones de euros.

El Reglamento eIDAS, un ejemplo europeo que genera oportunidades económicas

El Reglamento eIDAS, vigente desde el 1 de julio de 2016, introduce un marco europeo para la identificación electrónica y los servicios de confianza. Desde su entrada en vigor, las normas que definen la identidad digital son claras y están reconocidas entre los Estados miembros de la Unión Europea.

En el corazón de este sistema, por supuesto, se encuentran no solo los organismos públicos, sino también los Prestadores de Servicios de Confianza (PSCo) cualificados para garantizar la calidad de los datos personales, así como su procesamiento. También facilitan el despliegue de identidades digitales al tiempo que les otorgan valor legal. Los PSCo se encuentran en una posición ideal para ofrecer a los operadores económicos servicios de confianza que les permitirá reducir en gran medida en coste de los controles al tiempo que se simplifica y aporta seguridad a la relación digital.

Y si hablamos de confianza digital, Europa está muy por delante respecto de otras regiones del mundo. Todo el mundo observa las nuevas medidas implantadas muy de cerca y es probable que el Reglamento eIDAS les sirva de modelo. Es muy probable que el Reglamento eIDAS se instaure como norma, lo que ayudará a las empresas europeas, a un costo menor, a cumplir con las regulaciones de todo el mundo. Algo que supone una gran ventaja en un mercado globalizado.

Las «RegTech» son empresas de tecnología financiera entre las que podemos agrupar a los Prestadores de Servicios de Confianza, que llevan ofreciendo este tipo de soluciones desde hace mucho tiempo.

Los PSCo europeos tienen, por otra parte, un papel muy importante que jugar ya que pueden convertirse en líderes internacionales de la confianza digital. Algunos de ellos llevan años ofreciendo soluciones avanzadas de firma electrónica (lo que involucran el control del documento de identidad del firmante para emitirle un certificado digital) y han adquirido una experiencia sólida y exitosa. Sin embargo, no son muchos los que ahora tienen una ventaja considerable para conquistar este nuevo mercado que forma parte del movimiento «RegTech».

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